27 jul. 2013

Yo tengo un amigo...

Cuando a tu vida llega una adversidad y la compartes con la gente que te rodea, al igual que sale el Sol todos los días, todos tienen una historia que contarte. Algún relato que describa que no eres la única y que de esa adversidad se sale. Todos ante la desgracia buscamos un hilo de esperanza. 

Cuando le comunicas a alguien que tienes cáncer surge un carcinoma mayor llamado "Yo tengo un amigo que.." Y ese tumor "Yo tengo un amigo que tuvo un cáncer de..." llegó a mi vida mas inesperado que el resultado de mi propio cáncer de colon, pues aún faltarían 6 días para mi resultado.

Al igual que yo, todos mis allegados eran conscientes de la planta donde me ubicaba "Digestivo y oncología",  el tipo de pruebas que me estaban realizando y las probabilidades altas de que todo lo acontecido, no llegara a buen fin. Ellos lo sufrían conmigo y ellos mismos buscaban una salida para ese sufrimiento. A algunos los vi romperse delante de mi. Les vi llorar. Y aunque mi abrazo y mis palabras calmaran instantáneamente ese dolor, todos en alguna medida y a su manera buscaban el contrapunto con casos de éxito para convencerse que aquello tenia solución.

Era increíble la cadena efecto dominó que surgió a mi alrededor sin darme cuenta. Amigos, familiares, amigos de amigos de estos y todos en alguna medida tenían un caso que compartir. Lo que más me llamó la atención es que incluso el mayor tipo de tumor que compartían era el mismo que se suponía que podría tener yo. Llevaba solo cinco días cuando acepte visitas en el hospital. Antes por la morfina no hubiera podido ni dedicarles una sonrisa. Y en solo dos, tomé una decisión.

En 48 horas hice un máster de todas las consecuencias que podría tener un cáncer de colon. Como que a una probabilidad alta de pacientes les realizan una colostomia permanente (la colocación de una bolsa en sustitución de la carencia de ano). Sí, acabas de experimentar lo mismo que yo cuando lo escuché. También que es un tumor que si es diagnosticado a tiempo es de los que mejores resultados de curación da, que es de los mejores que te pueden tocar (leer de nuevo y pensar bien la frase, que tiene miga), etc. etc. etc. 

Todo lo que experimenté en esas 48h fueron relatos de personas y casos que no tenían que ver conmigo. Unos eran jóvenes, otros mayores. Unos fueron detectados en una fase, otros en otra. Unos tenían un tipo de cáncer, otros otro. Unos disponían de unos medios y otros de otros. Y cuando aquella mañana la amiga de un familiar vino a visitarme porque ella había superado con gran satisfacción (sinceramente lo digo) la mastectomía de sus dos pechos y se levantó su camisa para que viera el resultado, tuve claro una cosa, que cualquier persona que iniciara una conversación conmigo y me dijera tengo un amigo....con la mejor y delicada de mis sonrisas le diría que no.

Todas aquellas conversaciones de alguna forma u otra tenían un final feliz. Ninguno me contó yo tengo un amigo con cáncer de.... que murió el mes pasado, o el año pasado o el día anterior. Y todos lamentablemente en igual medida tenemos los mismos casos para compartir. 

Podréis pensar que puedo llegar a ser una ingrata y lo entendería perfectamente. Y también soy consciente que cada una de esas conversaciones tenían un fin. Aliviar mi dolor, mi miedo o mi estado de animo. Sin embargo, cogerlo con matices, nadie se reparó en preguntarme precisamente eso. ¿Como te encuentras tu? Nadie practicó el arte de la escucha porque a ello antecede el silencio. Y ya sabemos que el silencio según cuando es aterrador.

Ante una desgracia damos por hecho los sentimientos de los demás sin pararnos a pensar que esos sentimientos son los nuestros, los creados desde nuestra experiencia y nuestro paradigma, sin considerar que enfrentarnos a las adversidades es una cualidad individual y que lo primero y único que podemos hacer es escuchar al otro. Buscamos con nuestros relatos abrigar a nuestros seres queridos, sin embargo no caemos en el detalle de ser conscientes que ellos, son únicos e irreemplazables. Buscamos generalidades para calmar el dolor, cuando éste se experimenta de forma individual.

Y así lo extrapolamos a las cosas cotidianas. Cubrimos el dolor de otros con palabras y sin escucha. Y tal vez si lo invirtiéramos, escucháramos primero, nos daríamos cuenta que en ocasiones sobran las palabras.

He conocido durante este año a mucha gente. Cada tres semanas cuando iba a mis sesiones de quimioterapia, he escuchado un sin fin de historias. Todos allí tenemos algo en común y se llama cáncer. Y todos ademas, sin saber como pero así sucede, hablan de "vida" No hablan de cáncer. Hablan de como mejorar un síntoma. Hablan de como remediar un efecto secundario. Hablan con humor las contrariedades de esta enfermedad. Unos hablan y el resto escuchamos. 

En la sala de espera de un hospital de día se aprende y se desarrolla el valor de la escucha.
Y así aprendí que ante la flaqueza de un amigo, no valen mis historias. Lo importante, lo que cuenta es la suya.

Gracias por seguir pasando por este rinconcito de mi alma.

Begoña

2 comentarios:

  1. Gracias por compartir Begoña. Porque todos los que te leemos aprendemos un poquito más a través de tu experiencia.
    Pero no hay que olvidar que nadie está preparado de antemano para recibir la noticia de tener un cáncer o la noticia de que alguien que quieres tiene cáncer.
    A diferencia de los primeros que se documentan y poco a poco se preparan, aceptan, o se revuelven y reniegan, los segundos no saben como prepararse para eso, seguramente haya manuales en internet de "como actuar cuando un amigo o familiar tiene cancer", pero la verdad, no creo que sea algo que pensemos. Particularmente, he tenido en estos 2 ultimos años el cáncer muy cerca mio, incluyendo la pérdida de mi MEJOR AMIGO y la noticia esta misma madrugada de otro diagnostico de cáncer más en un amigo que llegó a mi casa llorando y dicendo... "me muero Marta, y no me lo merezco"; y no se si un manual serviría por igual para todos los casos.
    Creo que depende mucho del tipo de relación, de como se encuentra uno mismo en esos momentos para dar consuelo o mismamente de que no creo que todos esperen lo mismo o respondan igual ante algo así. Quedarse callado y escuchar sin ofrecer unas palabras de animo o de visión positiva aunque sea a través de los casos que conocemos o nos han contado, es el único recurso con el que contamos para contrarestar nuestra impotencia y el no saber como ayudar o consolar.
    La verdad, pienso que cualquier acto que salga del corazón y de las buenas intenciones de las personas es valorable, aunque en multitud de los casos no sirvan de mucho.
    Esta noche, yo misma y después de varios casos cercanos ya vividos, no sabía que palabras decir a mi amigo. Y aunque oí de su boca "gracias Marta, me estás ayudando", uno no siente eso, siente impotencia, siente que está presente la posibilidad de la muerte, y unas enormes ganas de gritar... maldito cáncer no te lleves a más personas!!! pero se queda enmudecido dentro de nuestra garganta, porque a tu amigo lo único que aciertas a decir es... tu lo vas a enfrentar y superar, estoy segura!.

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    1. Gracias Marta por tu aportación y tu misma has dado la respuesta a lo que yo misma he compartido.

      "Quedarse callado y escuchar sin ofrecer unas palabras de animo o de visión positiva aunque sea a través de los casos que conocemos o nos han contado, es el único recurso con el que contamos para contrarestar nuestra impotencia y el no saber como ayudar o consolar"

      Yo no hablo de manuales, ni tampoco de lo que que se debe hacer, pues como bien dices desde el corazon salen obras honestas. Sin embargo desde el corazon, también se hace daño sin querer. No somos conscientes de la persona que tenemos delante. No conocemos a la persona en esa situacion extrema y ahí es donde bajo mi humilde experiencia comparto la importancia de la escucha. Hablo de escuchar antes y luego que vengan todas las palabras de animo. Todas las de apoyo. Y todas las que sean necesarias para disminuir el sufrimiento del otro.

      Yo entendí en esos dos días que mis historias y las historias de otros, pueden no ayudar a un tercero en un momento critico.

      Nadie como bien indicas esta preparado para una noticia así. Ni el que la recibe ni el que la ofrece. Pues cuando eres el primero es el ultimo deseo que tienes de alguien a quien amas, y cuando eres el segundo eres consciente del dolor que emites sin tu desearlo.

      Nadie somos iguales. nadie vivimos el mismo tumor, aunque tengamos la necesidad de tener una nomenclatura que los aglutine, de mama, de colon, de páncreas, de garganta, etc. etc. etc. Y cada uno de ellos es individual. Y cada uno de ellos se afrontará, gestionara y aceptara según la persona que lo sufra o lo reciba.

      Cada caso es un drama. Todos, sin excepción. La muerte nos visita de cerca y siento sinceramente que anoche hiciera presencia en tu vida de la mano de un amigo.

      Gracias Marta por darme tu visión. También me es muy valida para mi.

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