7 jul. 2013

Primer día, primer aprendizaje...


Las Hogueras de San Juan tienen magia. Como todas las fiestas que se viven desde dentro. Llevaba un invierno intenso y duro y era una oportunidad para poder desprenderme de toda la tensión acumulada y mal gestionada. 

Si ya lo se. Llama la atención que alguien que se dedica a ayudar a los demás, a saber como gestionar sus emociones, a tener un crecimiento personal, a poder conseguir metas y sobre todo a hacer que otros  sean un poco más felices reconozca que también tiene la mismas necesidades aunque sean en planos distintos. Pues sí, yo también tengo a mi entrenador personal, sin él no hubiera podido alcanzar muchas de las metas que me he ido marcando en los últimos años.

Estoy cansada, muy cansada de ver tanta hipocresía de la felicidad. En esta vida no todo es happy flower. Y si alguien se mantiene en esa postura no está siendo sincero consigo mismo, al menos así lo pienso yo. La creencia de que todo tiene que fluir y vivir en un mundo rosa, no va conmigo, lo siento. No me desprendo de los momentos amargos que me ha ofrecido mi vida, puedo asegurar que no han sido pocos, porque la realidad es que de cada uno de ellos he sacado algo. Tal vez no lo haya hecho en el momento, tal vez no lo aprendí hasta pasados años, sin embargo la realidad, la mía, es que el coaching me ha ayudado a saber gestionar mejor esas situaciones. A saber como hacer frente a los resultados de mis malas decisiones. Porque si en algo sí creo, es que el resultado de lo que soy y tengo, solo depende de mi. Nadie, absolutamente nadie, tiene mayor responsabilidad que yo misma.

Por ello estoy un poquito harta de leer mentiras cuando conozco las historias reales de aquellas personas (conocidos que no compañeros coach) que gritan a los cuatro vientos lo que tienen que hacer los demás y no se lo aplican a ellos mismos. Y reconozco que en algún momento yo también he sido así. Lo siento, la realidad es que muchas veces predicamos sin el ejemplo y es entonces cuando nuestro mundo se desvanece como una torre de naipes hecho de arena. Cuando asimilé íntegramente esta realidad, cambiaron radicalmente los resultados ante lo que más me gusta hacer. Fue entonces cuando comencé a disfrutar haciendo lo que mas me gusta hacer y que mis clientes realmente consiguieran resultados.

Volvamos a mi vida. Llevaba siete años frenéticos. Y mi cuerpo sabiamente dijo no. Así andaba yo, de "juerga" un 23 de junio disfrutando de la fiesta del fuego, aquella que dicen que purifica y donde quemas todo lo que no deseas y atraes aquello que anhelas. Y el destino hizo una de las suyas, me dio un quiebro y rompió la felicidad de un momento pasajero para darme una nueva oportunidad. Vivir.

Pase cuatro días en horizontal, junto a una palangana. Y sin yo saberlo, ese era mi destino para los próximos meses. Aquella postura con esa compañía. Irónico no? Deshidratada, cansada y agotada aun tenia fuerzas para seguir disfrutando de aquellas cosas que me gustaban y tumbada en mi cama vía streaming disfrute de la conferencia que impartía  Fernando Álvarez @LaTrinchera  a pocos metros de mi casa y que hubiera ido a verle personalmente si la palangana no se hubiera apropiado de mi vida. No pude llegar a ver el final de su conferencia. Físicamente no podía más después de cuatro días y me llevaron a urgencias.


Ocho horas fueron suficientes para cambiarme la vida. Aquel día sin yo saberlo fui afortunada. Me hicieron todo tipo de pruebas, en un momento donde los recortes en la Seguridad Social eran portada todos los días en la prensa, no sentí que escatimaran en nada y solo un dato en la analítica disparó la intuición del medico residente, tenía la bilirrubina alta. Con las veces que yo había bailado "me sube la bilirrubina" de Juan Guerra y precisamente ésta fue la que despertó todas las sospechas. Mi vesícula era una cantera de piedras. Así lo describió la radiología Maria Ángeles. Nunca olvidare su sonrisa, sus palabras, su interés en la exploración, su tranquilidad. Fue ella quien descubrió que algo no andaba bien. Y así fue de una forma rocambolesca y casual gracias a una inflamación de otro órgano, que el peor de mis males no era precisamente la vesícula sino una obstrucción en el intestino. Entendéis ahora porque siempre digo que #SoyAfortunada Sí realmente tuve suerte. La vida da toques de atención y este lo hizo con más brío que nunca.

Y ahí estaba yo, sin enterarme de nada, sin ser consciente de la gravedad de los hechos, porque simplemente el dolor tomaba todo el protagonismo ese fin de semana. Uno de los aprendizajes que me llevo es que sentir dolor, si dolor, puede ser una de las torturas psicológicas mas duras que puede experimentar una persona. Y que cuando más te focalizas en él, mas intenso se vuelve y más localizado está. Solo las drogas son capaces de mitigar esa conciencia al sufrimiento. 

Y esto lo comparo a cuando nos aferramos a aquellas cosas, situaciones, personas que nos destruyen sin nosotros darnos cuenta. Donde solo el tiempo es capaz de darnos la respuesta cuando hemos llegado a un estado vegetativo de la situación y nada placentero. Seguimos empeñados a nuestro dolor sin valorar el resultado de nuestro obstinación. Es duro y difícil desprenderse del sufrimiento por el simple hecho de no pararnos a pensar y analizar como nos acontece la vida.

Ahora soy consciente que no puedo evitar el dolor (de la pérdida, del amor, la mentira o la traición)  sin embargo si puedo superarlo mucho antes orientando mis energías a la cura y no al propio dolor. Esa es mi nueva droga preguntarme ¿que puedo hacer yo para cambiar lo que siento? ¿Dónde focalizo mi mente, mi energía? para aceptar que el dolor seguirá pero mi vida es mucho más que ese intenso dolor.

Mi primer día de ingreso trajo mi primera anécdota. Me dieron habitación en la cuarta planta zona norte del Hospital Oncologia y Digestivo. Eso es precisamente lo que ponía el cartel de bienvenida a las habitaciones. Mi compañera una joven Argelina que solo hablaba francés y cuyo diagnostico era cáncer de pulmón. Estaba tan agotada y drogada que caí rendida en un profundo sueño, no antes de haber cumplido con la felicitación de cumpleaños de alguien a quien consideraba mi amigo. 

El hospital despierta a las 8:00h y tu quieras o no despiertas con él. Tóma de la temperatura, medidas de orina, tensión. Son una rutina diaria. Junto a ello llegan las auxiliares y dejan encima de tu cama, las sabanas, toallas y muda que necesitas para pasar un nuevo día en el hospital. Yo andaba en mi viaje interestelar. Las drogas seguían pasando por mis venas a través de dos goteros y fue entonces cuando puse en practica "donde fueres haz lo que vieres". Mi compañera, sí la chica argelina con cáncer de pulmón y con el oxigeno entrando por sus vías respiratorias gracias a una mascarilla, se levantó de su cama, cambió sus sabanas, se hizo de nuevo la cama, se aseó y esperó paciente la llegada del equipo médico.

Y yo allí. Con un simple doble gotero en comparación con ella y viendo como había hecho su cama que cuando estás bien es lo mas cotidiano de nuestras vidas, sin embargo cuando estás mal es toda una odisea. Cuando hube terminado de realizar mi cama y haberme aseado, mandé el siguiente tuit: "Alucinando¡¡¡¡ Cuanto ha cambiado la Seguridad Social... yo con dos goteros y hecha un trapo y me traen las sábanas para que las cambie yo" recordar era el momento álgido de los recortes en la INSS y mi TL no dejó de mandarme mensaje y tuit, no aceptando la situación. No tengo que deciros que fue una mala interpretación. Cuando mi enfermera Julia vino a hacerme una analítica le transmití mi sorpresa ante aquella situación y que me parecía increíble que los recortes hubieran llegado tan lejos. ¿Que harían las personas que no tienen a nadie? ¿Las que están solas o no pueden valerse por si mismas? Imaginaros el grado de falta de pensamiento en el que me encontraba. Tras una carcajada de Julia y mi cara de sorpresa me transmitió como era el proceso interno de planta. Las auxiliares con el fin de agilizar sus tareas primero dejan toda la ropa y luego van habitación por habitación haciendo las camas. 

Yo hice lo que los demás hacían, no me cuestioné si estaba bien o mal, simplemente lo hice. Tampoco valoré el lugar donde me encontraba, ni siquiera si tenia sentido lo que en un principio yo había hecho. Fue un acto automático. Como los muchos que hacemos a lo largo del día. Sin reflexionar. Y con las consecuencias de "caldear" un ambiente nada propicio sin ser real. Podéis estar seguros que mandé un nuevo tuit rectificando el anterior y pidiendo disculpas. Pues pensé que en breve se presentaría e Conseller de Sanitat para pedirme explicaciones jajajaja

De nuevo un aprendizaje: Piensa. No te dejes llevar por lo que hacen o dicen los demás. Ellos tienen sus motivos que no son los mismos que los tuyos. A veces creemos mas en lo que vemos, que en lo que realmente sabemos. La vida es demasiado intensa como para ir despistado por ella. Nos arriesgamos demasiado con tanta velocidad y nos perdemos mucho de lo que en el fondo ya tenemos y no sabemos valorar.

En resumen...

Así llegue al hospital. 
Así viví mi primer día. 
Y así comencé un nuevo aprendizaje.

Begoña.

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